El poder de las olas

Nov 17, 2019Maravillas de la Creación

En alguna parte, en medio del insondable mar, una pequeña brisa encrespa la plácida superficie del océano. Al continuar soplando esa brisa, el encrespamiento se convierte en una onda, y pronto nace una ola. Miles de kilómetros más allá, el deportista la estará esperando para cabalgar sobre su cresta y llegar a sí impulsado por su tremendo poder, a la playa donde morirá muy lejos del lugar de su nacimiento.

Una ola grande es el resultado de muchas olas pequeñas que, a su vez, son el producto de otra más pequeñas aún, hasta que por fin llegamos a la fricción original del aire y del agua, que es tan insignificante que resulta invisible.

Las olas no son agua que avanza, como parece, y como lo son ciertamente las corrientes. Son sólo energía en movimiento qué pasa del viento al agua. Por ejemplo, si tiramos un troza de madera al mar, veremos que sube y baja al paso de las olas, mientras se queda en el mismo lugar después que ésta pasó. Una corriente por otra parte, arrastraría el troza de madera aún en dirección contraria al movimiento de las olas.

Toda fuerza grande y poderosa que ha surgido en la historia humana puede ser comparada con una ola que comenzó en los resquicios insondables de la mente de algún hombre. Muchas de esas olas anduvieron en dirección opuesta a la corriente de su época. Ciertamente Jesús produjo grandes olas. Y algo parecido ocurrió con sus seguidores: Pedro, Juan, Martín Lutero, Juan y Carlos Wesley, Guillermo Miller y miles de otros que proclamaron impávidos el Evangelio de salvación.

Si estas satisfecho con esta vida, entonces, no hagas olas; pero si tienes la visión de una vida mejor, tendrás que hacer olas, porque la energía del amor de Dios surgirá de ti. «El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a donde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu» (Juan 3:8)

¡ Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un rio, y tu justicia como las ondas del mar. (Isaías 48:18)

 

De: Windows on God’s Word. Santiago A. Tucker. 1975.

#Naturaleza #MiPlaneta #Creación

Un libro de orientación espiritual que nos permite aprender de aspectos teológicos y religiosos muchas veces desconocidos, tergiversados e incluso olvidados. Si bien sus enseñanzas están fundadas principalmente en la Biblia, no tiene un objetivo proselitista, ni busca ser una apología de las enseñanzas de las Escrituras. Así, pretende contribuir a conocer aspectos espirituales reales de la vida diaria, que produzcan paz interior.

Disponible en Amazon en formato físico con envío a todo el mundo y en iBooks en formato electrónico.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Un libro de orientación espiritual que nos permite aprender de aspectos teológicos y religiosos muchas veces desconocidos, tergiversados e incluso olvidados. Si bien sus enseñanzas están fundadas principalmente en la Biblia, no tiene un objetivo proselitista, ni busca ser una apología de las enseñanzas de las Escrituras. Así, pretende contribuir a conocer aspectos espirituales reales de la vida diaria, que produzcan paz interior.

Disponible en Amazon en formato físico con envío a todo el mundo y en iBooks en formato electrónico.

Artículos relacionados

La Gallareta

La Gallareta

La gallareta es una hermosa ave acuática, clasificada así, no sólo porque chapotea o nada en el agua, sino por ocupar ambientes hídricos para vivir y porque, además, al igual que otras especies, tiene la característica de poder caminar por sobre el agua. Para levantar...

El águila

El águila

El águila es conocida en todo el mundo como símbolo de varios países. Entre ellos se encuentran Austria, Alemania y los Estados Unidos. Algunos han tratado de desacreditarla calificándola de depredadora y a veces de fanfarrona y ladrona. Pues bien, ¿no somos todos a...

Seguidores de ciegos

Seguidores de ciegos

En los tiempos bíblicos la gente dependía del, cultivo del suelo para su sostén. La persona que trabajaba persistentemente y confiaba en Dios, siempre vivía satisfecha. Pero entonces, como ahora, había quienes pensaban que habían descubierto la manera de hacerse ricos...

Pin It on Pinterest