Amor entre hombres

Oct 12, 2019Reflexión

 

Disfrutando los triunfos que Dios le había dado como rey de Israel, en la cima de la gloria, administrando justicia y equidad, David mira hacia el pasado.

Seguramente muchos recuerdos, días de triunfos y derrotas, tiempos   difíciles, como aquellos de su juventud, cuando Saúl, el primer Rey  Israelí, lo perseguía para quitarle la vida.

Otros hermosos  como el día en que Jonatán se quitó su manto, junto a otras ropas, su armadura y armamento, y se los dio a su mejor amigo para protegerlo, a riego de su propia vida, porque paradojalmente, Jonatán era hijo de Saúl y estaba entre la lealtad a su padre y el amor a su amigo.  

Si, amor, la biblia dice más de una vez que Jonatan amaba a David como a si mismo (1 Samuel 18:1) y El futuro rey también lo amaba, cuando Jonatan murió en batalla con su padre, el Salmista escribió una triste canción, que en una parte decía:  

“Angustia tengo por ti hermano mío Jonatán,
Que me fuiste muy dulce.
Mas maravilloso me fue tu amor
Que el amor de las mujeres”

2 Samuel 1:26

Entre hombres

Muy probablemente incomode a muchos leer este pasaje, así como le llamó la atención el título de este tema. Inmediatamente se asocia a una unión de tipo homosexual; lo vinculamos a un tipo de relación que se ha ido tornando cada vez más común y frecuente en nuestros días y en nuestra cultura. 

Es muy diferente en las culturas orientales, en Medio Oriente, quizás porque no sean frecuentes los llamados a la no discriminación, a rechazar la homofobia, a la tolerancia, a aceptar el matrimonio homosexual.

No se considera normal, y al parecer, tan anormal es, que el solo leer la letra de la canción de David, llama la atención indistintamente de quienes estén a favor o en contra.

El otro aspecto a considerar, antes de emitir un juicio tan ligeramente, es el tiempo en que la historia se desarrolla. Aun cuando el contexto histórico y cultural bastarían para desestimar una relación homosexual.

Sin negarnos por ello a esa posibilidad,  nos centraremos en el relato bíblico, porque además, el interés aquí no es hacer una apología de la masculinidad, ni antagonizar con la homosexualidad, nos centraremos en el amor.

David y Jonathan

Volvamos a la historia bíblica: Jonatan, fue un guerrero amado por el pueblo en el reino de Israel, siempre al lado de su padre Saúl el rey, pero por sobre todo temeroso de Dios. Ponía a Dios como testigo de sus actos, y no sólo era amigo de David, eran cuñados.

David llegó al palacio real, como músico, para calmar una enfermedad del rey, porque la música es terapéutica. Yendo frecuentemente como músico, al palacio real, fue como  la princesa Mical y el salmista, se enamoraron.

No fue fácil su matrimonio, la mayor dificultad era su propio suegro que intentaba separarlos.  Debieron luchar por su amor contra el odio de Saul por David. Aunque, no fueron felices ni vivieron para siempre.

Los días difíciles habían pasado, David ahora rey triunfador y amado por su pueblo, hacia memoria de estos hechos. Miró al pasado agradecido por la amistad de ese amigo muerto en batalla, y seguramente recordó cuando Jonatán, le había dicho:

“no apartarás tu misericordia de mi casa para siempre. Cuando Jehová haya cortado uno por uno los enemigos de David de la tierra, no dejes que el nombre de Jonatán sea quitado de la casa de David” (1 Samuel 20:15).

El rey de Israel ya no tenía enemigos, ese día había llegado, Entonces preguntó a quienes estaban con él en ese momento: “¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?”

Mefi-boset

Al parecer, en su séquito no tenían idea, el tiempo había pasado. Entonces, mandaron a buscar a un tal Siba, que había servido en casa de Saul, para preguntarle. 

David inquirió: “¿eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo. El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán lisiado de los pies”.

Felizmente para David, Siba sabía que Jonatán había amado a una mujer y que habían tenido un hijo con ella. Tenía apenas cinco años ese hijo, cuando llego a casa de Jonatan la noticia de la derrota y muerte de Saul.

Pensando que serían prontamente invadidos, dice la historia que la nodriza tomo al niño he iba huyendo con él cuando se le cayó. Como consecuencia quedo lisiado. Ese mismo día, murió su padre y su abuelo. Trágico y triste día, en que todo cambio para Mefi-boset, de sucesor de la corona, a un anónimo olvidado.

Seguramente ansioso el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar. Con la mayor presteza envió a sus emisarios a buscarlo a ese lugar desierto; “se in pasto” se traduce su nombre. 

Imagino la sorpresa de Mefi-boset, al ver llegar a los emisarios de palacio. Su asombro cuando le comunicaron que era el mismísimo  glorioso rey quien enviaba por él.  Cuantas interrogantes se habrán agolpado en la mente de Mefi-boset cuando era llevado a la comparecencia del rey, ¿por qué el monarca requería la presencia de un hombre como él?

David y Mefi-Bosét

Y llegó hasta su trono. El momento del encuentro de David con el hijo de su amigo, Mefi-boset, debe haber estado lleno de profundas emociones. Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán, hijo de Saul a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo.

¡Que esperado momento
 para David! Pero un instante lleno de dudas, nerviosismo y quizás hasta miedo para Mefi-boset.  Le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatan tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa.

Un  acto muy noble de David, para con la memoria de su amado amigo. Quizás sea necesario precisar y enfatizar que estos amigos se amaban. Amar, distinto del querer. El amor proviene sólo de Dios porque sólo Dios es amor. El querer está asociado a una característica más humana, y generalmente con raíz en el egoísmo, sinónimo también de desear, de ambicionar, codiciar.   

Lo que David hizo es lo que Dios hace por nosotros, consciente de que nada bueno proviene de nosotros como humanos; es que David había dicho muy precisamente: “a quien haga yo misericordia de Dios” porque toda misericordia es de Dios.

Invitados a su mesa

El Señor  fue más lejos, no envió por nosotros, que estábamos en este Lodebar, vino a buscarnos, y cuando nos encuentra nos dice: No tengas temor no he venido a juzgarte, tampoco a condenarte ni a pedirte nada.

He venido para perdonar, a rescatar. Vino para darnos una  promesa de resurrección, momento en el que seremos  transformados, para recibir luego la tierra renovada, Vino a dejarnos la invitación para que comamos siempre a su mesa.

Amor entre hombres no sólo es posible, es deseable. Es Dios entre hombres.El Señor estuvo entre David y Jonatan, como con  David y Mefiboset. El amor estuvo entre ellos, como debería estar entre nosotros.

Un libro de orientación espiritual que nos permite aprender de aspectos teológicos y religiosos muchas veces desconocidos, tergiversados e incluso olvidados. Si bien sus enseñanzas están fundadas principalmente en la Biblia, no tiene un objetivo proselitista, ni busca ser una apología de las enseñanzas de las Escrituras. Así, pretende contribuir a conocer aspectos espirituales reales de la vida diaria, que produzcan paz interior.

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